¿Cuánto tiempo cuesta perder peso?

Aunque depende de cada individuo, porque no todos tienen el mismo cuerpo ni el mismo objetivo, si empiezas a hacer ejercicio tres veces por semana y a seguir una dieta equilibrada, descubrirás que igual tardas menos de lo que esperabas.

“No hay forma de hacer un cálculo exacto, ya que cada persona es diferente y la forma en que reacciona su cuerpo, también”.

Si una persona está considerablemente pasada de peso y tiene, por lo tanto, más kilos que perder que otra persona que solo quiera perder cinco, lo normal es que adelgace más rápidamente, según Robbie Clark, pero esa pérdida de peso posiblemente sea una combinación de fluidos y grasas.

Un ejemplo podría ser que no hubieras entrenado en los últimos años y engordaras 20 kilos, especialmente por la zona de la tripa. En cuanto volvieras a una rutina de, digamos, entrenarte cuatro veces por semana y siguiendo la regla del 80/20 (80% de comida sana y un 20% de comida basura), no hay duda de que verías un notable cambio al final de la primera quincena”.

Sin embargo, si ya hubieras estado entrenando tres veces por semana y comiendo sano y decidieras aumentar la carga de trabajo a cinco o seis entrenamientos por semana y mejorar aún más tu dieta, lo más probable es que el cambio fuera mucho menos notorio”.

“No existe ninguna fórmula mágica para predecir cuánto peso o cuánta grasa vas a perder. Dicho esto, según mi experiencia, alguien que empiece a entrenarse tres o cuatro veces por semana y a seguir una dieta sana puede perder entre medio kilo y dos kilos, según cuánto peso se haya propuesto perder”

¿Por qué es más difícil adelgazar que engordar?

Como todo el mundo sabe, es mucho más fácil engordar que adelgazar. Aunque normalmente se debe a los hábitos de vida (por ejemplo, si comes bollería a diario, es ridículo intentar adelgazar)hay otros motivos por los que suele ser difícil perder peso.

“Es importante entender que la función corporal de adelgazar y mantener el peso es un proceso complejo. Hay un montón de factores que contribuyen al sobrepeso y a la obesidad, como la alimentación, el sedentarismo, la genética, el consumo de tabaco y alcohol, la motivación personal, el estrés, la higiene del sueño, el empleo, el entorno medioambiental y el equilibro hormonal, por mencionar unos pocos”,

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